EL TABACO Y LA NICOTINA

Ángeles Martín Ruiz, Carmen Rubio Armendáriz, Arturo Hardisson de la Torre

Área de Toxicología.  Facultad de Medicina. Universidad de La Laguna

38071 La Laguna. S/C de Tenerife.

Tfno: 922-319372; Fax: 922-319279.

 

 

A partir de los años 40 se inician investigaciones para relacionar el tabaquismo con la aparición de determinadas enfermedades, principalmente respiratorias y pulmonares.  Desde entonces se genera una cascada de información epidemiológica y médica, que termina por considerar el consumo de tabaco como un problema de salud mundial. Estudios epidemiológicos han demostrado la mayor incidencia de determinadas enfermedades en personas con el hábito de fumar y en fumadores pasivos (Flórez, 2001), y de una mayor morbi-mortalidad. Como protección y promoción de la salud, la OMS  insta a los gobiernos para que desarrollen  programas específicos antitabaco.  El Plan  Nacional de Prevención y Control del Tabaquismo 2003-2007, 2002) pretende actuar a distintos niveles: prevención, control de lugares donde se fuma y potenciación del abandono del tabaco por lo que se financiarán algunos tratamientos farmacológicos para la deshabituación .

Componentes químicos del humo del tabaco

Las sustancias químicas contenidas en las hojas del tabaco son las precursoras de las más de 4000 sustancias que aparecerán en el humo de la combustión:

CO, CO2, acetona, acetonitrilo, acetileno, NH3, dimetilinitrosamina, HCN, metano, propano, piridina, metil clorhidrato, metil furano, NOX, nitrospirrolidina, propionaldehido, 2-butano, 3-picolina, 3-binilpiridina, etc.  De la fase de partículas se han aislado: nicotina, anilina, benzopireno, catecola, hidracina, naftalina, metil naftalina, metil quinolinas, NNK, fenol, pireno, quinolona, stigmasterol, tolueno, “brea”, 2-naftilamina, 4-aminopifenil, etc.

 

La International Agency for Research on Cancer (IARC) ha incluido algunos agentes químicos procedentes del  humo del tabaco en el “Grupo I de carcinógenos humanos”:  benceno, Cd, As, Ni, Cr, 2-naftil-amino, cloro vinil, 4 aminobifenil y Be. 

Detallaremos a continuación la cinética y los efectos tóxicos del componente más importante: la nicotina .

Nicotina

Es la responsable de la adicción al tabaco. La mayoría de los cigarrillos del mercado contienen 10 mg o más de nicotina, de la cual se inhala entre 1 y 2 mg/cigarrillo (Leshner, 2001). Es el alcaloide más importante (90 – 95 % del total de alcaloides). En el humo de los cigarrillos está principalmente en forma de sales ácidas (en el humo de los puros se encuentra en forma de sales básicas), por lo que su absorción a nivel bucal es mínima;  de ahí la necesidad del fumador de hacer inhalaciones profundas para absorber la nicotina a nivel pulmonar, arrastrando consigo todas las sustancias tóxicas presentes en el humo. Del pulmón, a través de la circulación pulmonar, pasa a circulación arterial, por lo que accede al cerebro muy rápidamente, en un plazo de 9-10 segundos.  Posteriormente se distribuye vía sanguínea por otros tejidos, como pulmón o hígado. El 90 % de la nicotina presente en circulación sistémica está libre en el plasma lo que facilita el transporte hacia el interior de las células y su unión a receptores específicos. La metabolización ocurre mayoritariamente en el hígado a través del citocromo P-450, formándose metabolitos sin capacidad adictiva: cotinina y  nicotina 1´-N-óxido. La excreción de estos metabolitos, así como de la nicotina no metabolizada (entre un 5 y un 10 %) se produce principalmente a través del riñón, dependiendo del pH de la orina (a pH ácido se favorece la eliminación).  Otras vías de eliminación son la saliva, el sudor , la leche materna y a través de la placenta (Zaragoza y Llanos, 1980;  Solano y cols., 2002). A nivel cerebral una parte de la nicotina se transforma en metabolitos intermedios (como nornicotina) que pueden ser neurotóxicos, y actuar sobre los receptores colinérgicos nicotínicos en el SNC. Recientes investigaciones en ratas han demostrado que la nornicotina tiene efectos estimulantes en el aparato locomotor y refuerza los efectos de la nicotina (Green y cols., 2002).

Efectos: Inmediatamente después de la absorción, la nicotina va a producir una activación de las glándulas adrenales y una descarga de adrenalina que produce estimulación corporal y descarga súbita de glucosa, aumento de la presión arterial, la respiración y el ritmo cardíaco. Además, su potencial adictivo también se debe a que  produce liberación de dopamina en las regiones del cerebro  que controlan las sensaciones de placer y bienestar; hay que tener en cuenta que la nicotina crea tolerancia. En contraposición, dependiendo de la dosis de nicotina inhalada y del nivel de estimulación  del sistema nervioso, la nicotina puede producir efecto sedante (Leshner, 2001). Se piensa que la  adicción a la nicotina está mediada por sustancias, como el NO, que actúan como moduladores de la liberación de neurotransmisores.  Se piensa que la activación de receptores nicotínicos puede regular la síntesis de NO.  Hay una relación entre la nicotina y el NO tanto en el SNC, como en el periférico (Weruaga y cols., 2002). Algunos estudios ya han demostrado que a nivel neuronal la nicotina de los cigarrillos reduce la formación de neuronas en los fumadores, y  la abstinencia de nicotina se acompaña de deterioro cognitivo (Abrous y cols., 2002). En la tabla  1se enumeran  alteraciones ocasionadas por la exposición a la nicotina (Solano y cols, 2002).

Tabla 1:  Principales alteraciones debidas a la acción de la nicotina.

Efectos neuroendocrinos

­ la liberación de hormona adrenocorticotropa, cortisol, vasopresina, aldosterona, hormona del crecimiento y prolactina.

Aparato circulatorio

­ de la presión sanguínea, y vasoconstricción a nivel de pequeños vasos periféricos, lo que implica menor aporte sanguíneo a la parte irrigada y ¯ de la temperatura sobre todo de manos y pies.

Sistema gastrointestinal

Reducción o supresión de las contracciones de la pared gástrica, y ­ de las secreciones ácidas del estómago, lo que puede originar la aparición de gastritis y úlceras, o dificultar su tratamiento. La nicotina suprime la liberación de insulina del páncreas.

Sistema respiratorio

El ­ de la frecuencia respiratoria hace que se reduzca la función inmunitaria del pulmón, lo que favorece la aparición de infecciones y el desarrollo de neoplasias.

Perfil lipídico

­ los niveles de colesterol-lipoproteínas de baja densidad y de muy baja densidad, a su vez que ¯ las concentraciones de colesterol-lipoproteínas de alta densidad.  Esto favorece la formación de placas de ateroma.

Coagulación

 

­ en el recuento celular y en el tamaño, y ¯ en la capacidad de deformación.  El  mayor número de plaquetas, junto con la ¯ en la síntesis de prostaglandinas I2 favorece la adhesividad y la agregación plaquetar, lo que puede dar lugar a trombos plaquetarios intravasculares.  Pero además la nicotina produce ­ de tromboxano, trombina y fibrinógeno, lo que también favorece la formación de trombos plaquetarios intravasculares.

Metabolismo

­ del metabolismo basal

Interacciones

metabólicas

 

Se van a producir interacciones con muchas sustancias, incluidos fármacos, que utilizan la misma vía de metabolización que la nicotina (P-450), bien compitiendo con ellos, o bien acelerando su metabolismo (es el caso de la teofilina).

 

El hábito de fumar y su toxicidad

La intensidad de los efectos tóxicos va a depender de la cantidad de cigarrillos fumados/día, del número de inhalaciones y de la profundidad de las mismas, del tipo de cigarrillo, así como de la antigüedad del hábito.  Es importante considerar no sólo la conducta del fumador, sino también los diferentes patrones de la toxicinética de la nicotina y del resto de los componentes químicos (Fowler, Logan y cols., 2003).

Uno de los efectos tóxicos más importante es el cáncer que se produce por la exposición a una combinación de cancerígenos potenciales, o bien a la exposición de determinadas sustancias que a pequeñas dosis no son peligrosas pero sí tras acumulación en el organismo. Además de haber una relación directa con el cáncer de pulmón, hay evidencias de la mayor incidencia de otros tipos de cáncer (laringe, esófago, cavidad oral, vejiga y riñón, etc) en los fumadores. Destacan también en importancia la enfermedad cardiovascular (isquemia coronaria, infarto de miocardio, accidente cerebro vascular, arteriosclerosis), y la respiratoria, pudiendo llegar ésta a sus peores consecuencias que es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), pasando por bronquitis, asma, etc (Carrión Valero y Hernández Hernández, 2001).

En los fumadores se produce un descenso de los niveles de monoaminooxidasas con respecto a los no fumadores o ex – fumadores, que se atribuye a un efecto del propio humo y no a una característica biológica del fumador.  Esta inhibición de las MAO contribuye a un mayor riesgo de depresión, mayor riesgo de adicción al alcohol y a otras sustancias, y en general, a mayor prevalencia de enfermedades psiquiátricas en fumadores (Fowler y cols, 2003).

Además, existe una relación entre el tabaquismo y el estado nutricional: 

·   Fumar altera el sentido del gusto y del olfato. 

·  En el estómago disminuyen las contracciones estomacales por lo que se atenúa la sensación de hambre. 

·  A nivel de vías digestivas y del hígado se impide la absorción y utilización del complejo vitamínico B. 

·  Los componentes del humo van a interaccionar con algunas vitaminas (Vit C, ácido fólico, Vit A, etc.).

·  Algunos nutrientes inorgánicos (como el Fe, Zn y Cu) se ven afectados por algunos de los metales presentes en el humo, como es el caso del Cd.

·  La nicotina aumenta hasta en un 10 % más el gasto energético (Casanueva, 2001).

El humo del tabaco produce radicales libres , por lo que es importante el aporte de antioxidantes en la dieta (vit E, algunos carotenos, ácido ascórbico, Mn, Co, Zn y Se) (Kelly, 2002).  Algunos estudios han concluido que aportes extras de algunos de estos componentes pueden ser perjudiciales; es el caso del b caroteno que a dosis altas, unido a la exposición al humo de los cigarros, potencia los efectos carcinogénicos (Wolf y col., 2002).

Numerosos estudios han demostrado que las mujeres fumadoras presentan:

·         Mayor riesgo de infertilidad

·         Retraso en la concepción

·         Adelanto de la menopausia

·         Incremento de osteoporosis y del riesgo de fractura de cadera.

En caso de embarazo se  pueden producir importantes riesgos como:

·   Placenta previa.

·   Parto prematuro (Jané y cols, 2002)

·  En el desarrollo del cerebro fetal van a influir negativamente la nicotina y el CO, ejerciendo una acción directa sobre el mismo, y también de forma indirecta produciendo hipoxia intrauterina (Gressens  y cols, 2003).

·  Los efectos directos que se producen en la madre (trastornos de la circulación, taquicardia, aumento de la presión sanguínea) influyen también en el feto.

·Malnutrición fetal por disminución de la vascularización de la placenta y por lo tanto del área de intercambio de gases y nutrientes entre la madre y el feto (Larsen y cols., 2002).  Esto implica un retardo en el crecimiento intrauterino del feto.

·  Incremento de la mortalidad. (Casanueva y cols, 2001).

Los efectos producidos en niños de madres fumadoras son:

·   Bajo peso al nacer

·   Prematurez

·   Aumenta el riesgo del síndrome de muerte súbita

·   Mayor riesgo de enfermedades respiratorias, de asma infantil

·  Retraso en el crecimiento postnatal y en el desarrollo cognitivo a más largo plazo (Jané y cols, 2002).

En la lactancia la nicotina pasa al niño a través de la leche materna, pudiendo conferirle un sabor desagradable.  El exceso de nicotina puede provocarle náuseas y diarreas.  Al disminuir el apetito de la madre, disminuye la calidad y cantidad de la leche materna (Zaragoza y col., 1980).

Infertilidad masculina:

En los países desarrollados se ha detectado que un alto porcentaje de parejas infértiles tienen la causa en el hombre, es decir, fumar es uno de los factores que influye en la calidad del semen: disminuye su densidad, la cantidad total de espermatozoides, el numero de espermatozoides móviles, el porcentaje de formas normales y la concentración de citrato (Kunzle y cols.,2003).  Todas estas razones son suficientes para aconsejar el cese de fumar a aquellas parejas que deseen  fecundar (de Weerd y cols, 2002).

Tabaco, HTA y Diabetes:

Importancia tiene la asociación de tabaquismo con la excreción urinaria de albúmina en sujetos hipertensos y diabéticos, que a su vez se relaciona con un peor perfil lipídico y es la causa de morbimortalidad cardiovascular en estos enfermos.  El tabaco actúa sobre el riñón por varios mecanismos:

·   Indirectamente,  por la acción de la nicotina (aumenta la presión arterial), se elevaría la presión intraglomerular y como consecuencia  la albuminuria.

·   Directamente el tabaco podría ejercer un efecto sobre la hemodinamia glomerular.  Se estudió que tanto en fumadores, como en ex fumadores, se producía un aumento significativo de endotelina 1, que es una sustancia vasopresora que actúa a nivel glomerular.  Además, el tabaco altera la función del túbulo proximal renal, reflejándose con una elevada excreción urinaria de beta-hexosaminidasa.

Otros efectos adversos del tabaco que influyen nocivamente sobre el rinón:

·   Disminución de la sensibilidad a la insulina y mayor prevalencia de dislipemias.

·  Acciones sobre las plaquetas, el endotelio vascular y el metabolismo del tromboxano.

En la diabetes mellitus tipo I y II, el consumo de tabaco acelera la progresión de la nefropatía diabética hacia la insuficiencia renal crónica terminal (Martinez y Romero, 1999).

Otros efectos tóxicos:

La alta incidencia de enfermedad periodontal, caries y neoplasias en el tejido oral en fumadores es debida a los efectos nocivos de los componentes del humo del tabaco. La toxicidad depende del número de cigarrillos fumados por día, y de la duración del hábito.  Hay trabajos que demuestran la disminución de la actividad de algunas enzimas que se encuentran en la saliva después de fumar un cigarrillo.  La causa parece ser debida a la interacción de los aldehidos presentes en el humo, con los grupos tioles de enzimas moleculares (Calsina y cols., 2002,  Zappacosta y cols., 2002).

La no absorción y asimilación del complejo de vitamina B afecta al nervio óptico, produciendo dificultades de visión.  En fases avanzadas puede producir atrofia parcial de este nervio (Zaragoza y Llanos, 1980).  Existe mayor riesgo en las personas de edad más avanzada y fumadoras  que se produzca  ceguera por cataratas y degeneración macular (DeBlack, 2003).

A nivel del oído pueden aparecer vértigos por afectación del sistema coclear  (Zaragoza y Llanos, 1980).

Aunque es necesario confirmarlo con otros estudios se ha detectado una asociación entre el hábito de fumar y la incapacidad, por el desarrollo de daños en la musculatura esquelética, especialmente daños en el menisco (Lincoln y cols., 2003).

 

 

 

BLIBIOGRAFÍA

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