Fichas técnicas de medicamentos.  Alertas de seguridad farmacológica.
Centro de Farmacovigilancia de Canarias.  Notificación reacciones adversas de fármacos.
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EL MUNDO DE LA FARMACIA

1.- Introducción

La Farmacia, profesión sanitaria asistencial, se integra plenamente en el conjunto de las profesiones cuyo objetivo es atender las necesidades de salud de la población. Sus orígenes parten de la preparación y dispensación de los fármacos que requerían los pacientes. Sin embargo, esta función fue cambiando paulatinamente a raíz del proceso de industrialización para desembocar en la situación actual en la que la gran mayoría de los medicamentos son elaborados por la industria farmacéutica.

Este profundo cambio histórico ha modificado radicalmente las funciones de la profesión, mucho más concentradas actualmente en la dispensación y en la información sobre el uso racional de unos medicamentos cada día más seguros y eficaces, pero también con mayores riesgos de reacciones adversas, dosificaciones más complicadas e interacciones que necesitan una mayor vigilancia y control.

Es evidente que la profesión de Farmacia ha perdido parte de lo que fue su razón de ser originaria, pero no por ello su función es menos importante para el bienestar de la población; al contrario, la creciente demanda social de una mayor calidad de vida, el paulatino envejecimiento de la población, la prevalencia de determinadas patologías y la aparición de otras nuevas, junto a los cambios socioculturales, hacen de la profesión farmacéutica una herramienta insustituible en el marco de las sociedades modernas cada día más preocupadas por su salud.

Las nuevas funciones de la profesión aparecen claramente definidas en una moderan legislación que atribuye al farmacéutico una importante cuota de responsabilidad en toda la cadena del medicamento, desde la elaboración hasta su dispensación y orientación al paciente sobre su uso racional, sin olvidar la obligatoriedad de intervenir en los casos de errores o reacciones adversas. En resumen, la actual función del farmacéutico se condensa en la mejora de la calidad asistencial y en el uso correcto de los fármacos sean o no de prescripción facultativa.

Aunque tradicionalmente ha sido el médico el que ha asumido la responsabilidad sobre el tratamiento que prescribe a sus pacientes, la aparición de medicamentos cada vez más potentes y con reacciones adversas, y los cambiantes hábitos de vida de la población, obligan a que la profesión farmacéutica deba integrarse en un marco multidisciplinar en el que las diferentes profesionales de la salud colaboran para mejorar la calidad de la asistencia a los pacientes. En consecuencia, la responsabilidad del tratamiento farmacológico debe ser compartida por médicos, farmacéuticos, personal de enfermería y el propio paciente.

En este ámbito de colaboración interdisciplinar, la profesión farmacéutica se responsabiliza de prestar un servicio a la población en general y a los pacientes en particular que se caracteriza por el acceso fácil a medicamentos seguros y eficaces, al tiempo que colabora en la prevención de la enfermedad y en el fomento de hábitos de vida saludables. Sin duda, es el farmacéutico el profesional sanitario más idóneo para asumir estas responsabilidades y desarrollar estas funciones dados sus conocimientos científicos y su completa implantación territorial.

2.- Las competencias de la profesión farmacéutica

Por competencia entendemos el conjunto de procesos en la actuación del farmacéutico basados en sus conocimientos, actitudes y habilidades para que su forma de actuar sea la más adecuada en función de la situación y las circunstancias personales del paciente. En este contexto, la profesión farmacéutica se caracteriza, entre otras cuestiones, por el valor que esta actividad tiene para la población, por su autonomía para tomar decisiones y por la autorregulación de la profesión garantizando actuaciones ajustadas a las normas profesionales y éticas.

Aunque sea una de las actividades más frecuentes, la profesión farmacéutica no agota su ámbito competencial en la dispensación de medicamentos en la oficina de farmacia y en la orientación profesional al ciudadano sobre su uso más adecuado. La relación de actividades que también son competencia del profesional farmacéutico, tanto en exclusiva como compartidas con otros profesionales de la ciencia de la salud, incluye entre otras, la de director técnico de laboratorio o empresa distribuidora de medicamentos, análisis clínico, bioquímica clínica, microbiología clínica, control medioambiental, industria alimenticia y de productos sanitarios, plantas medicinales, ortopedia, enseñanza, etc. En un ámbito más concreto, referido especialmente a la oficina de farmacia, podemos establecer las siguientes competencias fundamentales de la profesión farmacéutica:

· Adquisición, custodia, conservación y dispensación de los medicamentos y productos sanitarios. El objetivo es garantizar que los medicamentos estén puntualmente a disposición de los pacientes y de que les son dispensados en condiciones adecuadas.

· Elaboración de fórmulas magistrales y preparados oficinales, en las casos y según los procedimientos y controles establecidos. En caso de que un medicamento no esté disponible en el mercado, el farmacéutico deberá disponer de los medios adecuados para prepararlo en la farmacia adoptando todos los requisitos legales sobre la materia e informando al paciente de su correcto uso.

· Promoción y protección de la salud, participando activamente en todas aquellas iniciativas para mejorar la salud de los ciudadanos bien sea en el campo de la prevención de patologías o en el de la farmacovigilancia. En esta competencia se encuadra la participación en campañas de educación sanitaria, consejo sobre el uso racional de los fármacos e identificación y comunicación a los organismos competentes de las reacciones adversas que detecte.

· Información y seguimiento de los tratamientos farmacológicos a los pacientes y colaboración en el control del uso individualizado de los medicamentos. La finalidad es asegurar que los tratamientos son los más adecuados, seguros y efectivos para el paciente, por lo que la prioridad del farmacéutico es siempre el bienestar y la calidad de vida de la población.

· Colaboración en la formación e información del resto de profesionales sanitarios y usuarios sobre el uso racional de los medicamentos.

· Investigación y desarrollo: También es responsabilidad del farmacéutico contribuir al avance científico y profesional de su actividad, así como de la mejora del servicio que la oficina de farmacia debe ofrecer en cada momento.

· Colaboración en la docencia para la obtención del título de Licenciado en Farmacia.

Farmacias de Guardia
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