COMPETENCIAS DE LA PROFESION DE FARMACIA
Diciembre
2001
(Documento aprobado
el 23 de Noviembre de 2001 por el pleno del "Consell
Catalá d’Especialitats en Ciencies de
la Salut"(CCECS))
Consideraciones
previas
La
Farmacia es una profesión sanitaria asistencial
que forma parte del conjunto de aquellas que atienden
a las necesidades de salud de la población.
Desde
los inicios de la Farmacia, su función ha evolucionado
de forma notable. Su origen fué el de preparar
los medicamentos que requerian los pacientes, elaborarlos
y dispensarlos, informando al enfermo sobre su adecuada
utilización.
En
aquella época, el médico prescribía
los medicamentos en fórmulas magistrales, para
que el farmacéutico los preparase según
su arte para la administración al paciente.
Con el crecimiento explosivo de la industrialización
de los medicamentos, la función preparadora
de los mismos en la oficina de farmacia fué
disminuyendo de forma progresiva, hasta llegar a una
situación en que la mayor parte de ellos eran
elaborados por la industria farmacéutica y
la función de la farmacia se concretó
en la dispensación de los mismos.
Ello
ha supuesto que la profesión de farmacia haya
perdido parte de lo que fué originariamente
su razón de ser y, en cambio, haya ampliado
sus funciones en el ámbito de la salud. Nadie
puede poner en duda que la industrialización
farmacéutica ha supuesto un avance espectacular
en cuanto a la eficacia, seguridad y calidad de los
medicamentos modernos. Por otra parte, los medicamentos
actuales y más todavía los nuevos medicamentos
que son investigados, comportan una serie de características
que no tenian los antiguos fármacos en cuanto
a que sus indicaciones son cada vez más específicas,
su potencia es cada vez mayor, los riesgos de reacciones
adversas son más graves, su dosificación
es más compleja en algunos casos, el riesgo
de interacciones es más frecuente y, en definitiva,
necesitan una mayor vigilancia y control del que requerían
los fármacos antiguos, y es aquí donde
el farmacéutico desarrolla estas nuevas funciones.
Además, factores como el envejecimiento de
la población, la prevalencia de determinadas
enfermedades, la aparición de nuevas patologías
y los cambios socioculturales relacionados con la
salud, contribuyen a la complejidad actual de la prescripción,
dispensación y uso de medicamentos.
Asimismo,
existen aspectos de la legislación vigente
que señalan las responsabilidades de los farmacéuticos
y por lo tanto, condicionan sus competencias. Tal
es el caso de la Ley del Medicamento(Ley 25/1990
de 20 de diciembre), Llei d’Ordenació
Farmacéutica de la Generalitat de Catalunya
(Llei 31/1991 de 13 de desembre) y Ley de regulación
de Servicios de las Oficinas de Farmacia (Ley 16/1997
de 25 de abril).
Este
marco legislativo establece claramente un ámbito
de competencias directamente implicado en el uso racional
del medicamento, la garantía de calidad asistencial
y la utilización eficiente de los recursos
farmacoterapéuticos. Al mismo tiempo, establece
un papel del farmacéutico como garante
profesional dentro del proceso que va desde
la conversión de una materia prima en medicamento,
hasta que éste llega al ciudadano para su uso.
En efecto, con relación a todas las fases de
elaboración del medicamento, el director técnico
farmacéutico garantiza a la sociedad y a los
profesionales de la salud que el medicamento elaborado
tiene exactamente la composición declarada
y reune las características adecuadas para
su uso. En la vertiente asistencial, comunitaria u
hospitalaria, el farmacéutico garantiza a la
sociedad y a los profesionales de la salud que los
medicamentos han sido conservados en condiciones idóneas
y llegan al paciente para su utilización en
condiciones de máxima eficacia y seguridad.
Cualquier
problema relacionado con lo dicho anteriormente implica
responsabilidad legal del farmacéutico en los
diferentes ámbitos jurídicos.
La
legislación vigente también obliga al
farmacéutico asistencial a intervenir en el
caso de observar algún posible error o problema
relacionado con la prescripción y le corresponsabiliza,
juntamente con el médico, en el caso de que
se produzca un accidente o efecto no deseado y que
no haya sido advertido por el farmacéutico.
Por
estas razones, la profesión de farmacia está
reorientando su actividad hacia una función
de mejora de la calidad asistencial y del uso racional
de los recursos, por lo que aspectos como la monitorización
de la farmacoterapia que reciben los pacientes, tanto
con medicamentos prescritos por el médico,
como con medicamentos que los consumidores pueden
adquirir sin prescripción, han pasado a ser
prioritarios en la adaptación de la actividad
profesional a los nuevos tiempos.
Obviamente,
esta nueva orientación de la farmacia supone
una colaboración efectiva entre los miembros
que componen los equipos de salud y esta colaboración
pasa por el reconocimiento recíproco de las
aportaciones propias de cada profesión en los
procesos de atención sanitaria a la población,
aportaciones que contribuyen a alcanzar el comun objetivo
de conseguir los mejores niveles de salud de los ciudadanos.
Uno
de los aspectos más debatidos y conocidos de
la asistencia sanitaria, tanto por los medios de comunicación,
como por las autoridades sanitarias, es el del tratamiento
farmacológico y su coste. Ello se debe a diversas
causas:
.El
tratamiento con fármacos constituye la forma
más frecuente de tratar las enfermedades en
la asistencia sanitaria actual.
.Desde
el punto de vista contable, es fácil aislar
el concepto "medicamento" y conocer la evolución
de su coste, a diferencia de otras partidas dentro
del sistema de salud.
.Los
costes de los fármacos aumentan incesantemente
y la aparición de nuevos medicamentos con precios
cada vez más elevados complica más la
situación.
Un aspecto menos conocido de este tratamiento farmacológico
es el coste económico de la morbilidad y mortalidad
relacionada con el uso de los medicamentos, aspecto
que ha sido objeto de estudio por algunos autores
que demuestran que los gastos derivados del uso inapropiado
de medicamentos, llega a superar el coste de los medicamentos
de prescripción.
Tradicionalmente,
el médico asume la responsabilidad del tratamiento
farmacológico de sus pacientes, pero la evolución
de los sistemas de asistencia sanitaria, la creciente
aparición de nuevos medicamentos cada vez más
específicos y con reacciones adversas más
peligrosas, los estilos de vida de los consumidores
y la abundancia de información sobre medicamentos
actualmente existente, ponen de relieve el carácter
multidisciplinario del tratamiento farmacológico
que reciben los pacientes.
En
los hospitales, desde hace muchos años, y más
recientemente en la Atención primaria, los
servicios de farmacia han promovido y creado comisiones
de "Farmacia y Terapéutica", que,
con carácter pluridisciplinario, han realizado
una selección de medicamentos que ha contribuido
significativamente a racionalizar la farmacoterapia.
También los formularios o guías farmacoterapéuticas,
han mejorado la gestión de medicamentos a través
de la intervención positiva de los farmacéuticos.
Es
en este contexto que el farmacéutico comunitario,
asume su responsabilidad en el proceso asistencial,
siendo el profesional idóneo por varias razones:
primero, por los conocimientos farmacéuticos
que posee, segundo, porque el número de sevicios
farmacéuticos existentes y su distribución
geográfica amplia, garantizan la accesibilidad
a toda la población y tercero, porque el hecho
de estar ubicados en la comunidad hace que los usuarios
tengan la facilidad diaria y constante de acudir a
la Farmacia.
La
responsabilidad del tratamiento farmacológico
dentro del Sistema de Salud es compartida por médicos,
farmacéuticos, personal de enfermería
y el propio paciente.
Actualmente
y en el ámbito asistencial, lo esencial de
la profesión farmacéutica es proveer
un servicio a la población en general y a los
pacientes en particular, que asegure el fácil
acceso a los medicamentos. Asimismo, se responsabiliza
de su utilización segura y efectiva, así
como, de colaborar de forma activa en la prevención
de la enfermedad y adopción de estilos de vida
saludables.
Los
profesionales farmacéuticos también
están actuando en otras áreas relacionadas
con la salud pero éstas no se refieren directamente,
principalmente o únicamente al medicamento.
Ejemplos de estas áreas son las diferentes
funciones que prestan los farmacéuticos en
la industria de los medicamentos, los análisis
clínicos, bioquímica clínica,
microbiología clínica o industrial,
control medioambiental, etc. En cualquier caso, estas
funciones se llevan a cabo también por profesionales
de diferente origen universitario y sus competencias
no van a ser descritas en este documento.
En
consecuencia, el objetivo de este "documento
de competencias" es el de describir las competencias
de la Farmacia en sus aspectos rigurosamente asistenciales
en relación con el medicamento.
Objetivos
Los
objetivos de este documento son:
Definir
las competencias de la profesión de Farmacia
como integrante de la atención sanitaria.
Servir de base para la apertura de un debate intra
y extraprofesional para lograr un consenso lo más
amplio posible.
Influir de manera positiva en la educación
farmacéutica ya que el documento reúne
las competencias que debe poseer el profesional de
la Farmacia en su vertiente asistencial y que, por
lo tanto, las debe adquirir el estudiante de farmacia
en la Universidad.
Servir de orientación a las autoridades sanitarias
para una acreditación de los servicios de farmacia,
tanto hospitalarios como comunitarios y de atención
primaria.
¿Qué entendemos por Competencia
en este documento?
Se
define la competencia como la aptitud e idoneidad
para ocupar un empleo o para ejercer una actividad,
bien sea por disposición legal o por el reconocimiento
de unos conocimientos, actitudes y habilidades que
capacitan a un indivíduo para ello.
En
este documento utilizamos el término "competencia
profesional", como "el conjunto de procesos
de la actuación del farmacéutico que
se basan en los conocimientos, actitudes y habilidades
que éste posee para que su actuación
sea la más idónea para cada situación
y la que se requiere en cada momento y circunstancia
individual, todo ello de acuerdo con la evolución
de la ciencia y de los tiempos".
Por
tanto, esta definición se refiere al "saber
hacer" y a los conocimientos, actitudes y habilidades
tecnológicas necesarias para ello.
Definir
las competencias de la profesión nos perece
esencial tanto desde el punto de vista educativo,
como desde el de la planificación, gestión
y evaluación de los servicios de salud. También
nos parece esencial como instrumento regulador del
derecho a ejercer la profesión de farmacéutico.
Tener un documento que defina las competencias permite:
.Reflexionar
sobre la propia actividad.
.Asignar
funciones y responsabilidades en ámbitos pluridisciplinarios.
.Evaluar la calidad de los servicios que se prestan.
.Facilitar la definición de los objetivos educativos
a las facultades de farmacia.
.Especificar los niveles exigibles en cada una de
las fases formativas y de responsabilidad en el ejercicio
de la profesión.
.Disponer de un marco de referencia de los sistemas
de evaluación y de titulación.
.Orientar la formación continuada.
.Detectar los potenciales de los profesionales.
.Servir de base para futuros convenios entre los profesionales
y los sistemas de salud basados en las competencias.
.Permitir una gestión de recursos humanos basada
en las competencias.
.Acercar los servicios farmacéuticos a la población
con el objeto de dar respuesta a sus necesidades de
atención farmacéutica.
¿Qué entendemos por profesión
en este documento?
De
la misma forma que hemos definido el término
"competencia", creemos que es necesario
también definir el término "profesión".
Es
precisamente la pericia y capacidad que otorga el
conjunto de conocimientos, actitudes y habilidades
que posee un determinado grupo de indivíduos
lo que distingue a sus componentes como profesionales
de un determinado oficio o actividad.
Las
características esenciales de toda profesión
son: El valor que la actividad desarrollada
pueda tener para la población, la autonomía
que le permite tomar decisiones, su capacidad de autorregulación
en el sentido de decidir quiénes son los que
pueden pertenecer a la profesión y la capacidad
de decidir cuál es la educación
y formación que requieren sus miembros,
asi como la actualización de conocimientos
a lo largo de la vida profesional.
La
importancia que la sociedad otorga al grupo viene
determinada por el grado en que el oficio o actividad
se identifica con valores esenciales percibidos por
la población. Cuanto más alta sea la
percepción del valor sobre el que incida una
actividad, mayor será la importancia de la
profesión que la ejerza dentro de dicha sociedad.
La
autonomía es esencial para tener capacidad
de tomar decisiones que afectan a los indivíduos,
por lo tanto, aunque la mayoria de profesiones actúan
en colaboración con otros profesionales, esta
colaboración no debe significar subordinación,
sino que cada una de las profesiones debe gozar de
autonomía basada en sus conocimientos y habilidades
específicas.
La
autorregulación es lo que permite asegurar,
dentro de lo posible que los miembros de la profesión
forman parte de un grupo que garantiza una forma de
actuar ajustada a las normas profesionales y éticas,
separando del grupo a aquellos profesionales que las
transgreden.
Finalmente,
la capacidad de intervenir en la decisión de
los requerimientos educativos que condicionan la entrada
de nuevos indivíduos en el grupo profesional,
es otra de las características esenciales de
cualquier profesión.
Competencias
de la profesión de farmacia.
0.
Ambito general de las competencias.
Una
de las competencias de la profesión farmacéutica
es la del ejercicio de director técnico en
los diferentes tipos de laboratorios farmacéuticos
y distribuidores.
Esta
competencia está regulada y definida en la
legislación actual i no se considera necesario
definirla.
Otras
competencias son: analisis clínicos, bioquimica
clínica, microbiología clínica,
control medio-ambiental i otras; son compartidas con
otros profesionales de las ciencias de la salud y
le procede, desde este punto de vista multiprofesional,
una definición en su nivel específico.
Finalmente,
hay otras competencias pluridisciplinares como las
que el farmacéutico ejerce en la industria
farmacéutica, alimentaria, de productos sanitarios,
plantas medicinales, ortopedia, enseñanza y
otros ámbitos sanitarios, que tampoco son definidas,
especialmente en este documento.
De
todas formas, se deja establecido que todas las competencias
de la profesión de farmacia, en general, y
del farmacéutico, en particular, inherentes
al ejercicio de todo lo mencionado en este punto,
deben considerarse parte propia de las competencias
de la profesión, sin perjuicio que algunas
sean compartidas con otras profesiones, al mismo nivel
de las competencias nucleares que se establecen a
continuación en el presente documento, con
todos sus efectos derivados, y con mención
especial de los que impliquen la formación
y la evaluación de los profesionales.
1.
Adquisición, custodia, conservación
y dispensación de los medicamentos y productos
sanitarios.
Objetivo:
Garantizar que los medicamentos y otros productos
sanitarios están puntualmente disponibles para
la población y le son dispensados en las adecuadas
condiciones. Por lo tanto debe ser capaz de:
.Asegurarse
de que los medicamentos y otros productos sanitarios
que adquiere son de buena calidad, cumplen los requisitos
legales vigentes, han sido mantenidos en las condiciones
de almacenaje que requiere cada producto hasta su
dispensación.
.Organizar
el proceso de dispensación de los medicamentos
y otros productos sanitarios de forma que permita
que sean usados con seguridad y efectividad. Comprobando:
¨ Que la prescripción cumple los requisitos
legales, administrativos y de identidad del destinatario,
identificando asimismo completamente el medicamento
a dispensar.
¨
Que el medicamento correcto se está entregando
al paciente para el que va destinado y con la información
apropiada de acuerdo con lo señalado en el
punto 4 (ver más abajo) de este documento.
En los casos en que legalmente se autoriza la substitución
por parte del farmacéutico del medicamento
prescrito, esta substitución deberá
realizarse de tal forma que se ajuste a lo establecido
en la legislación y garantice la eficacia del
tratamiento.
.Controlar
la selección y destrucción de los medicamentos
que sean devueltos por los pacientes y aconsejar sobre
los fármacos y productos sanitarios que sus
clientes puedan tener almacenados en sus domicilios.
2. Elaboración de formulas magistrales
y preparados oficinales, en los casos y según
los procedimientos y controles establecidos.
Objetivo:
Garantizar
que la preparación y dispensación de
cualquier prescripción magistral sea apropiada.
En caso de que un medicamento prescrito no esté
disponible en el mercado, el farmacéutico deberá
prepararlo en la farmacia, si ello es posible. Por
lo tanto, deberá ser capaz de:
.Dotarse
de las instalaciones y el utillaje que le permitan
elaborar los preparados en la Farmacia, de manera
que cumplan con los requisitos legales y profesionales
exigibles.
.Evaluar
la composición prescrita para garantizar su
eficacia, seguridad y adecuación al paciente
al que se prescribió.
.Asegurarse
de que las materias primas y los envases utilizados
en las preparaciones realizadas cumplen con los requisitos
legales y profesionales.
.Realizar
la preparación de los medicamentos de acuerdo
con procedimientos y métodos de preparación
normalizados.
.Facilitar
la información necesaria para que el paciente
conozca y utilice adecuadamente el medicamento preparado.
.Realizar
los ensayos de calidad pertinentes durante y después
de la preparación.
3.- Promoción y protección de
la salud.
Objetivo:
Participar activamente en proyectos que pueden beneficiar
la salud de la población y su bienestar, especialmente,
en el campo de la prevención de la enfermedad
y en los programas de fármacovigilancia. Para
ello debe ser capaz de:
.Colaborar
en actividades de educación sanitaria.
.Establecer planes de cooperación e intercambio
de información con otros profesionales de la
salud, con las autoridades sanitarias y con organizaciones
locales de pacientes en el campo de la prevención
de la enfermedad.
.Informar y aconsejar a la población atendida
sobre cuestiones relacionadas con el uso correcto
de los medicamentos, la reducción de hábitos
tóxicos (alcohol, tabaco, etc.), y la promoción
de hábitos de vida sana (dieta, ejercicio físico,
etc.).
.Identificar las posibles reacciones adversas a los
medicamentos y comunicarlas a los centros de fármacovigilancia
pertinentes.
4.- Información y seguimiento de los
tratamientos farmacológicos a los pacientes
y colaboración en el control del uso individualizado
de los medicamentos.
Objetivo
: Asegurar
que los tratamientos farmacoterapéuticos son
los más adecuados, seguros y efectivos para
el paciente. Para ello, el farmacéutico debe
ser capaz de:
.Establecer
como prioridad el bienestar y la calidad de vida del
paciente. Por lo que debe respetar la propia responsabilidad
y deseos de sus pacientes.
.Colaborar con el paciente y otros profesionales sanitarios
en la toma de decisiones bien fundamentadas con relación
al uso de los medicamentos y productos sanitarios.
.Colaborar con el paciente en la toma de decisiones
bien fundamentadas sobre su autocuidado, valorando
la importancia de los síntomas que le consulten
los pacientes, para reconocer un problema de salud
o un efecto adverso que se manifiesta, utilizando
protocolos adecuados para recomendarle un medicamento,
darle información y consejo y, si es necesario,
aconsejarle para que consulte a un médico u
otro profesional de la salud.
.Ofrecer al paciente oportunidad suficiente para la
consulta personal y confidencial, y asegurarse de
que el mismo conoce esta posibilidad, mostrando una
actitud positiva y proveyendo un entorno en que se
facilite esta información o consejo .
.Proporcionar dicha información o consejo de
forma correcta, clara, inequívoca, actualizada
y comprensible para el paciente, de tal manera que
sean adecuados a las necesidades y deseos de cada
paciente.
.Facilitar información oral y escrita sobre
las propiedades de los medicamentos y de otros productos
sanitarios, para que sirven, mecanismo de acción,
así como aconsejar sobre cómo deben
utilizarse de forma correcta, forma de administración,
dosis, y segura, informando de las precauciones, las
posibles interacciones, los efectos secundarios y
efectos de toxicidad, los signos a reconocer y la
conducta a adoptar en cada caso, además de
otros aspectos que puedan ser importantes para la
salud y bienestar del paciente.
.Realizar un seguimiento adecuado de los tratamientos
de los pacientes, para lo cual debe:
¨ Entrevistar al paciente para obtener la información
suficiente y necesaria para la evaluación de
su tratamiento farmacoterapéutico.
¨
Establecer y mantener actualizado un registro para
cada paciente, contando siempre con el consentimiento
del mismo, que contenga inicialmente los datos demográficos,
datos médicos conocidos, tales como enfermedad
o enfermedades que se le diagnosticaron, síndromes,
alergias, contraindicaciones y el registro de su medicación,
que debe cubrir al menos un período de 12 meses,
registrando en cada momento las variaciones que se
vayan produciendo en el seguimiento.
¨
Interpretar los tratamientos en función de
las características personales y sanitarias
de los pacientes y las pautas de actuación
en atención primaria.
¨
Identificar y evaluar los posibles problemas relacionados
con los medicamentos. Dichos problemas pueden relacionarse
con la indicación del medicamento, pauta, administración,
dosificación, riesgo de interacción,
riesgo de reacción adversa, duplicidad de tratamiento,
falta de tratamiento, contraindicación, sobreutilización
o infrautilización y cambios no pretendidos
o no deseados en el uso de un fármaco prescrito
y que afecten o puedan afectar a los resultados terapéuticos
en el paciente
¨
Tomar decisiones respecto a las alternativas a proponer
en la intervención para resolver estos problemas
relacionados con los medicamentos.
¨
Establecer de acuerdo con el paciente,un plan de seguimiento
en donde deben reflejarse las intervenciones a realizar
y las actuaciones necesarias para ello.
¨
Utilizar los estudios farmacocinéticos para
el ajuste de dosis cuando sea apropiado.
¨
Mantener el registro anteriormente mencionado de forma
confidencial y por un sistema que permita encontrar
fácilmente la información que contiene.
¨
Registrar, evaluar y comunicar la incidencia de efectos
adversos, tanto los esperados, como los inesperados,
y prevenir o reducir tales efectos en el futuro, por
ejemplo, aconsejando al prescriptor un cambio de medicación
o aconsejando al paciente cuándo y cómo
debe tomar el medicamento.
¨
Mantener una comunicación, cooperación
y consulta óptimas con el paciente, con el
prescriptor y con otros farmacéuticos.
¨
Asegurarse de que el paciente es consciente de su
corresponsabilidad al proporcionar los datos correctos
y completos en base a los cuales se realiza la supervisión
de su medicación. Esto es especialmente importante
en el empleo de medicamentos que no requieren prescripción
y en los que ya está recibiendo el paciente.
¨
Proporcionar la información contenida en el
registro del paciente en los casos en que este lo
solicite.
5.-
Colaboración en la formación e información
al resto de profesionales sanitarios y usuarios sobre
el uso racional de los medicamentos.
Objetivo:
Participar activamente en la difusión del conocimiento
farmacoterapéutico a los demás profesionales
de la salud y a la población en general, con
el fin de promover un uso racional de los medicamentos.
Para ello debe ser capaz de:
.Promover
reuniones para tratar temas de fármacoterapia
con médicos, odontólogos, otros farmacéuticos
y profesionales de la salud, con el objetivo de alcanzar
una prescripción y dispensación de medicamentos
y otros productos sanitarios lo más segura
y eficiente posible.
.Llevar a cabo acciones de mejora de la calidad asistencial
en relación al uso de medicamentos, mediante
la selección y evaluación de su utilización,
y aplicación de la evidencia científica
en la elaboración y difusión de protocolos
y guías de práctica clínica.
6.- Investigación y desarrollo
Objetivo:
Contribuir al avance científico y profesional
de la Farmacia y del servicio que ésta debe
dar a la población en cada momento. Para ello
debe ser capaz de:
¨
Promover, diseñar y participar en planes y
proyectos de investigación, aplicando los fundamentos
del método científico, en los campos
de:
.Ciencias
básicas y aplicadas.
.Nuevas formas de práctica farmacéutica,
de actividades profesionales o de optimización
de las que ya existen, por ejemplo, en el campo de
la asistencia domiciliaria, desarrollo de la Atención
Farmacéutica, etc.
.Ensayos clínicos en sus distintas fases.
.Prevención y asistencia sanitaria, como, por
ejemplo, farmacoepidemiología, farmacoeconomía,
fármacovigilancia, y en general en todas las
áreas de su ámbito de competencias.
7.- Colaboración en la docencia para
la obtención del título de Licenciado
en Farmacia de acuerdo con lo previsto en las Directivas
comunitarias.
Objetivo:
Colaborar en la docencia para la licenciatura en Farmacia
cumpliendo con lo dispuesto por las Directivas Europeas
y por la normativa estatal y nacional de las universidades,
en las que se establecen los planes de estudio de
farmacia. Para ello debe ser capaz de:
Cumplir
con los requisitos de acreditación docente
establecidos en las normativas legales.
Actuar como tutor de los estudiantes de farmacia en
prácticas tuteladas, que le sean asignados.
Evaluar el aprovechamiento de los estudiantes tanto
respecto a su actitud, como a sus conocimientos y
habilidades.
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