Los medicamentos son sustancias con propiedades curativas
que sirven para tratar o prevenir
las enfermedades.
Los medicamentos pueden actuar sobre las
causas
de la enfermedad. Tal es el caso de los antibióticos, que actúan directamente
sobre los microbios. Los calmantes pueden mejorar o suprimir síntomas como
el dolor o la inflamación. Las vacunas, por su parte, sirven para prevenir
enfermedades como la gripe.
Los medicamentos pueden estar
compuestos de uno o varios principios activos (que son los que ejercen el
efecto curativo), y de otros ingredientes
llamados excipientes, necesarios para su elaboración y para facilitar su acción.
¿Qué
nombres tienen los medicamentos?
Los medicamentos se pueden nombrar por el nombre
científico del principio activo, como por ejemplo el antibiótico amoxicilina,
esta denominación es la que suelen emplear médicos y farmacéuticos.
También se pueden denominar
por la marca comercial que le pone el laboratorio que posee los derechos de
fabricación. Este es el nombre que aparece en la receta y el
que suele conocer el usuario.
¿Qué
es un medicamento genérico?
Es un medicamento con la misma composición, eficacia
y seguridad que un medicamento original con marca comercial, pero que se denomina
con el nombre científico y el nombre del laboratorio que lo fabrica con las
siglas E.F.G (Especialidad Farmacéutica Genérica). Por esta razón, cuando
el médico nos cambia por un genérico el medicamento de marca que habitualmente
tomamos, podemos estar
seguros de que es igualmente eficaz.
Cuando los medicamentos se
usan bien, siguiendo las instrucciones del médico y el farmacéutico, son
muy eficaces. Pero el uso inadecuado puede dar lugar a efectos indeseados,
trastornos e incluso el empeoramiento de la enfermedad.
Las formas farmacéuticas y las vías de administración.
La forma farmacéutica es la manera en la que
se presentan los medicamentos para que puedan
alcanzar la máxima eficacia cuando se administran. Cada forma farmacéutica
tiene su vía de administración y así por ejemplo:
Los comprimidos, cápsulas y jarabes se administran
por vía oral (boca).
Las pomadas y cremas por vía tópica (sobre la
piel).
Los colirios por vía oftálmica (sobre el ojo).
Las ampollas inyectables por vía parenteral (inyección
a través de la piel y músculo).
Los supositorios por vía rectal (orificio anal).
Los óvulos por vía vaginal.
Es
importante saber que:
Los comprimidos y las cápsulas
se han de tragar acompañados de un vaso de agua, salvo que nos indiquen que
hemos de mantener el comprimido bajo la lengua hasta que se disuelva o que
podemos masticarlo. No se debe vaciar el contenido de la cápsula, ni partir
o triturar el comprimido sin consultarlo con el farmacéutico.
Para
aplicar los colirios o pomadas oftálmicas sobre el ojo hemos de bajar ligeramente
con un dedo el párpado inferior y una vez administradas las gotas del colirio
parpadear ligeramente. En el caso de las pomadas hemos de mantener el ojo
cerrado durante un minuto. Estos preparados son estériles pero dejan de serlo
una vez abiertos, por ello no se deben guardar cuando se acabe el tratamiento.
Sólo
el personal especializado puede administrar medicamentos por inyección parenteral
(intramuscular, intravenosa, subcutánea o intradérmica).
-- ¿Qué
cantidad de medicamento hemos de tomar?
Siempre
debemos tomar el número de comprimidos, cápsulas o cucharadas de jarabe que
nos indique el médico para cada toma. Así, la cantidad de principio activo
que se administra, es decir la dosis, es siempre la misma.
-- ¿Cuántas
veces hemos de tomar los medicamentos?
No
sólo hemos de tomarnos la cantidad de medicamento que nos indica el médico,
también debemos hacerlo con la frecuencia necesaria durante todo el tiempo
que se nos indique.
Es muy importante respetar
el tratamiento que nos indica el médico y ajustar las tomas a nuestro horario, por ejemplo si nos recetan
un comprimido cada 12 horas durante una semana, el primer día podríamos tomar
la primera dosis (un comprimido), a las 9 de la mañana y la segunda a las
9 de la noche y así todos los días
hasta completar la semana. Si tuviéramos que tomar un jarabe cada 8 horas,
el horario ideal sería tomar la primera dosis a las 8 de la mañana, la segunda
a las 4 de la tarde y la tercera a las 12 de la noche.
--
Es
necesario respetar la duración del trata-miento que nos indica el médico aunque
desaparezcan los síntomas de la enfermedad o nos sintamos mejor, pues corremos
el riesgo de recaer y en este caso, un segundo tratamiento podría ser más
molesto, largo y costoso para nuestra salud.
-- ¿Qué
hemos de hacer si olvidamos una dosis?
Dependerá
del tiempo que haya pasado, si es poco tiempo la podemos tomar, si no es así
es preferible esperar hasta la próxima toma. Nunca se ha de recuperar duplicando
la dosis.
Lo
mejor, en caso de duda, es consultar con tu médico o farmacéutico antes de
tomar una decisión.
Durante
el tratamiento, respeta las condiciones de conservación de los medicamentos
normalmente en sitios frescos, secos y protegidos de la luz, salvo que el
envase nos indique en nevera. Cuando finalices el tratamiento no guardes los
medicamentos pues corres el riesgo de utilizarlos mal o que caduquen. No tires
los medicamentos a la basura, consulta a tu farmacéutico.